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República Dominicana
La República Dominicana es un país ubicado en el este de La Española, isla del Archipiélago de las Antillas, entre el Océano Atlántico y el Mar Caribe. Colinda con Haití.

Datos Generales
La República Dominicana cuenta con una superficie de 48.730 km² y una población de 9,7 millones de habitantes. Entre los cuales existen distintas nacionalidades y etnias siendo el 73% de la población mulatos, el 16% descendientes de europeos y el 11% restante descendientes de africanos.

La religión mayoritaria es la Católica contando con el 95% de la poblaciñon. El régimen político existente en estos momentos es una Democracia Representativa cuyo presidente es Leonel Fernández

La moneda oficial es el Peso dominicano y los principales recursos económicos que dispone son el turismo, el azúcar, el níquel, el oro, el cemento y el tabaco. Tenindo como principales socios comerciales a EE UU, Venezuela, Bélgica, México, Japón.

El clima es predominantemente Tropical, donde la temporada de lluvias se extiende de mayo a noviembre y los huracanes tienen lugar entre los meses de junio y septiembre, la temperatura media anual es de 26ºC.

La hora local de la República Dominicana es: GMT-4
La electricidad es 115-125 V a 60 Hz, con enchufes de dos y tres clavijas planas; muchas zonas están sometidas a apagones de hasta 12 horas diarias.
Para los pesos y medidas utilizan el sistema métrico con algunas unidades estadounidenses.

De Compras
Hay numerosos artículos, piezas y recuerdos para adquirir en la República Dominicana, entre los más buscados se encuentran las mecedoras de caoba y guano, las piedras semi-preciosas como el ámbar, las piezas talladas en caoba o en madera de guayacán, o algún artículo elaborado con hueso y coco.

Respecto a los muebles nada mejor que los elaborados con bejuco, bambú o rattán.

Las telas más solicitadas son las prendas tejidas de lino.

Pero sin duda, los dos productos más característicos y sin los que no se puede abandonar el pais son una buena botella de ron dominicano y una caja de puros.

El horario de las tiendas es de lunes a viernes de 8:30 a 12:30 y de 14:30 a 18:30, los centros comerciales cierran más tarde, mientras que los bancos abren de 8:00 a 17:00 y las oficina públicas de 8:00 a 15:00.

Para Visitar
Las playas de arena blanca, las impresionantes montañas veteadas de ríos y cascadas espectaculares junto a los lagos de agua salada repletos de fauna exótica resultan una pequeña parte del atractivo de la República Dominicana. La isla tiene mucho que ofrecer, tanto a los que deseen divertirse como a los que prefieran relajarse o explorar la naturaleza.

Es posible, por ejemplo, atravesar en barca los manglares en busca de los simpáticos manatíes, observar los rorcuales amartelados en la bahía de Samaná y, cuando se hayan visto suficientes maravillas naturales, volver a la civilización y prepararse para la fiesta.

Formalidades
Todos los visitantes deben tener su pasaporte en regla con una vigencia de más de seis meses para estancias de hasta 60 días. Los ciudadanos de Andorra, Antigua & Barbuda, Argentina, Aruba, Bahamas, Barbados, Brasil, Canadá, Curaçao, Francia, República Checa, Alemania, Hungría, Islandia, Israel, Jamaica, Corea del Sur, Liechtenstein, Mónaco, Rumanía, Rusia, Polonia, Surinam, Suiza, Estados Unidos, Serbia y Montenegro, Chile, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela pueden optar a un visado de turista de un máximo de 90 días. El resto de visitantes precisarán un visado convencional. Se recomienda consultar los últimos requisitos para visados en el consulado dominicano correspondiente.

A la salida hay que pagar una tasa.

Restauración y Diversión
Un Carnaval no es suficiente para Santo Domingo, ciudad amiga de las fiestas: la celebración anterior a la Cuaresma, festejada en todo el país, siempre se inicia dos o tres días antes del 27 de febrero (Día de la Independencia) y finaliza unas jornadas después. Este gran acontecimiento combina la descompresión católica con la espiritualidad africana, ornamentada con fantásticos disfraces, carrozas espectaculares y ron a voluntad. El segundo Carnaval se inaugura el 15 de agosto, coincidiendo con el Día de la Restauración (aniversario de la declaración de guerra a España). Las fiestas de agosto quizá parezcan algo más tranquilas, pero no dejan de constituir una ocasión ideal para lucir plumas y lentejuelas.

La República Dominicana organiza otro gran evento durante la última semana de julio y la primera de agosto, el Festival de Merengue, epicentro de este ritmo y que congrega en Santo Domingo a los mayores talentos del planeta, para sumergir la ciudad y sus alrededores en música y baile. Se celebra otro festival de merengue en Puerto Plata durante la primera semana de octubre. Si apetece variar un poco de ritmo, no hay que perderse los tres días del Festival de Música Latina que acontecen en la capital, al que asisten los artistas más renombrados de este género musical, desde Enrique Iglesias y Ricky Martin a Tito Rojas y Fernando Villalona.

También merece la pena acudir a otros eventos, como el Festival Cultural que se celebra en junio en Puerto Plata, con una semana surtida de conciertos de jazz, blues, merengue y folk por toda la urbe; el Cabarete Alegría, en el que el país dedica todo el mes de febrero a divertirse, con actividades de fin de semana tales como carreras de bicicleta de montaña, competiciones de vuelo de cometas o concursos de castillos de arena, y el Encuentro Classic, un espectáculo de windsurf conocido internacionalmente que enfrenta a las estrellas de este deporte con la estación de los huracanes en Cabarete.

La época indicada para acercarse a Sosúa, repleta de bares y restaurantes, se focaliza durante la Semana Santa. Gentes de toda la nación afluyen a esta población situada junto a la bahía para participar en competiciones de voleibol, emborracharse, tumbarse al sol y bailar durante toda la noche. En definitiva, la gran juerga.

Excursiones
Santo Domingo es la capital de la República Dominicana y primera ciudad europea del continente americano se corresponde a una localidad caribeña dinámica, excitante, contaminada, a veces peligrosa y siempre interesante. Por mucho que se alargue la estancia del visitante en Santo Domingo, siempre le quedará algo por ver o hacer. Existen más vestigios coloniales en la urbe de los que es posible conocer en un solo viaje, y resulta inexcusable abandonar el país sin haber descubierto la Zona Colonial, punto de partida de la conquista española de las Américas, lugar de desembarco de colonos, comerciantes y conquistadores, así como centro administrativo gobernado por Diego, hijo de Cristóbal Colón. La ciudad también se enorgullece de albergar la catedral más antigua del continente americano, la catedral Primada de América. El cercano parque Colón, además de poseer una estatua del almirante al que debe su nombre y suponer un hervidero de actividad, también está considerado el punto de encuentro de los residentes en la zona.

La urbe rebosa los más variopintos museos, desde los dedicados a la historia indígena y colonial, hasta el del ámbar y otro acerca de los productos más importantes del país. Sus jardines, zoológicos y parques la convierten en una ciudad frondosa. Y, cuando ya se ha absorbido la suficiente dosis de cultura, se puede disfrutar toda la noche en la multitud de discotecas y bares que acogen sus calles. Añádase a lo dicho una oferta de restaurantes bastante atractiva, y se conseguirá la receta de un viaje fantástico.

Santiago de los Caballeros es la segunda ciudad en importancia de la República Dominicana, Santiago de los Caballeros, se presenta como una urbe aristocrática y algo provinciana. Sustenta el eje comercial del valle del Cibao, la zona industrial de la nación, donde las fábricas procesan azúcar y tabaco en bruto para convertirlos en ron y puros. Santiago se enorgullece de poseer una próspera industria y una de las mejores universidades del país.

El ritmo de Santiago, pausado y elegante, resulta una agradable sorpresa para los escasos viajeros que se acercan a ella. Carece de monumentos remarcables así como de una vida nocturna muy excitante, pero cuenta con diversos restaurantes y museos interesantes para pasar un día relajado. Posiblemente, la actividad más popular de la población sea el paseo por la calle del Sol, la principal vía de la urbe y una agradable zona comercial. Sus gentes poseen un aspecto distinguido y muchos dedican el descanso dominical a pasear por el parque central en coches de caballos. Se convierte en un simpático tributo a la tradición en una localidad que está cambiando con inusitada rapidez.

Costa del Ámbar es la costa septentrional de la República Dominicana debe su nombre a los yacimientos de ámbar más ricos del mundo, situados en las montañas de las cercanías. Su reputación se justifica con los 120 km de bellas playas al este de Puerto Plata. Se erige como la zona más desarrollada de la isla, aunque, por desgracia, gran parte está focalizada al turismo de masas procedente de Europa. Sin embargo, permanecen diversas ciudades pequeñas con un ambiente relajado en sus restaurantes de tejado de palma, y sus pensiones locales prevalecen sobre la arquitectura de edificios amorfos de hormigón propia de los complejos turísticos.

Puerto Plata, el eje principal de la costa, posee la vida callejera, arquitectura pintoresca y plazas arboladas propias del país, pero también demasiados complejos turísticos de baja calidad que han contaminado su carácter. Aparte de sus superpobladas playas, otras posibilidades de diversión se centran en los paseos por el malecón o el funicular que se eleva hasta la cima de la montaña Isabel de Torres, de 780 m de altura, que domina la ciudad.

Sosúa es algo más que otra urbe de playas paradisíacas, donde su atraso en concepto de infraestructuras se ve contrarrestado por sus extensas costas de arena y cocoteros. Perduran enclaves idóneos para quienes deseen tomar el sol o degustar las delicias de un buen restaurante y disfrutar de su animada vida nocturna, pero muchos desconocen la interesante historia de esta comunidad, pero si se desea obtener una rápida visión de su fascinante historia se puede visitar el Museo de la Comunidad Judía, antes o después de broncear la resaca junto a las aguas claras y brillantes (también ideales para el buceo, por cierto).

Cabarete se puede afirmar que es el destino indicado para unas vacaciones: cuenta con una enorme y preciosa bahía, considerada una de las mejores del planeta para la práctica del windsurf; sus hermosas playas de arena blanca parecen de postal; y si lo que se desea es una suite con bañera de agua caliente junto a un servicio de habitaciones que sirva una cena de langosta y champaña, Cabarete aparece como el enclave idóneo. No se pueden obviar sus bares y discotecas, con música en directo todas las noches y frecuentados por gente engalanada y con ganas de disfrutar.

Incluso para aquellos que no se sientan seducidos por la imagen de veinteañeros europeos semidesnudos disfrutando de la playa y el surf, se debe reconocer que la vista del mar es espectacular. El windsurf atrae a ciudadanos de los cinco continentes, y resulta factible alquilar el equipo completo, además de apuntarse a clases con cualquiera de los monitores que se hallan en la misma playa. Para los que prefieran disfrutar del surf, es importante tener presente que algunas de las mejores olas dominicanas rompen justo al oeste de Cabarete, sobre arrecifes de coral que bien merecen una excursión. Igualmente, es posible alquilar tablas de surf y boogie boards.

Samaná en muchos aspectos, Samaná refleja una imagen de típica ciudad tranquila y tropical, con casas coloreadas pegadas como lapas a las verdes laderas y mecidas por cocoteros. Existe un par de locales donde tomar una copa y admirar la bahía (de tal importancia estratégica en el pasado que estuvo ocho años ocupada por EE UU), y el Norte acoge escasos complejos turísticos. El principal motivo para llegar hasta esta zona reside en su generosa naturaleza: Samaná resulta el punto de partida perfecto para explorar los tesoros más preciados de la República Dominicana.

Siete kilómetros hacia el Sur, el idílico cayo Levantado presenta selvas frondosas y tres playas espectaculares que suelen aparecer desiertas hasta la llegada de autobuses repletos de turistas, alrededor del mediodía. Los itinerarios para senderismo y las bellas vistas potencian el atractivo del lugar. Hacia el Oeste, el Parque Nacional de los Haitises ofrece numerosas islas alfombradas de selvas y tupidos manglares, indicadas para explorar en barco. El mayor espectáculo, sin embargo, se desarrolla en la bahía durante los meses de enero y febrero: aproximadamente el 80% de los rorcuales del mundo se aparean y crían frente a las costas de la República Dominicana. Los patrones de embarcación de la zona cobran entre 25 y 40 dólares por adentrarse en la bahía.

Jarabacoa la denominan la Suiza de los trópicos. El apodo no puede considerarse muy acertado, pero la urbe tiene carácter. El clima casi templado, favorece el cultivo de cerezas, manzanas y fresas, que cubren las laderas de las montañas. La zona cuenta con atractivos tales como cataratas, estanques para nadar y lugares para practicar el senderismo y la equitación; incluso posee un campo de golf. Tras agotarse con el deporte preferido, se puede volver a la urbe para tomar una relajada comida al aire libre o una copa en los bares locales.

Constanza si se pretende conocer el interior de la isla, el mejor punto de partida se ubica en la población del municipio, situada en la cordillera Central, a 1.200 m de altitud. Rodeada de frutales, jardines de flores para la venta y bosques, el clima vigorizante de Constanza ha hecho de ella un centro agricultor muy productivo y un destino vacacional de montaña para los dominicanos que huyen de la canícula del litoral.

Se puede acceder a pie hasta la catarata de las Aguas Blancas, a 10 km al sur de la ciudad, explorar las selvas vírgenes de la cercana Reserva Científica Valle Nuevo, o darse un baño en el río del lugar (a una temperatura como para poner la carne de gallina).

Constanza no está muy bien acondicionada para acoger turismo, y únicamente cuenta con algunos hoteles rudimentarios. Pero no hay que preocuparse de la comodidad de la habitación si la idea es pasar la mayoría del tiempo respirando aire fresco y disfrutando del campo.

Parque Nacional Armando Bermúdez y José del Carmen Ramírez la República Dominicana estableció este parque nacional en 1956 con la esperanza de impedir que la creciente deforestación del país alcanzara los límites del vecino Haití. Doce de los principales ríos de la nación fluyen por estas montañas, incluido el único río de aguas bravas del país, el río Yaque del Norte. Los rápidos no son muy peligrosos, pero sirven para pasar un día divertido. El ráppel, el piragüismo y el senderismo se han popularizado sobremanera y cualquier monitor de los alrededores del parque puede ayudar a iniciarse. Es recomendable ir provisto de material propio, así como de un buen abrigo. En las montañas hace bastante frío: en diciembre y enero es habitual encontrarse con valores negativos.



Península de Pedernales con tres parques nacionales singulares e impresionantes, una estación de investigación científica y centenares de kilómetros de costa caribeña, cabría pensar que la península de Pedernales está siempre abarrotada de todo tipo de turistas. Por desgracia (o por fortuna, según el punto de vista), los visitantes no cuentan con un camino apacible, y únicamente los viajeros independientes y arriesgados alcanzan la meta. En este enclave se puede disfrutar, prácticamente en soledad, de uno de los paisajes más extraordinarios de la República Dominicana. El centro urbano, Barahona, es una comunidad costera azotada por el viento que vive de la minería y la caña de azúcar, en absoluto del turismo. La bahía resulta un lugar excelente para bucear, y en ella abundan meros, tiburones nodriza y manatíes.

En la cercana Reserva Científica Laguna Rincón se protege y estudia el mayor lago de agua dulce de la República Dominicana. Hay tortugas jicoteas, garzas de Luisiana, flamencos de Florida y muchas plantas acuáticas endémicas para regalarse la vista. Con las cimas de la Sierra de Neiba como fondo, se podrán sacar fotografías preciosas para impresionar a los amigos al volver a casa.

Otras zonas naturales protegidas engloban el Parque Nacional Jaragua, una gran reserva, árida en comparación con el resto del territorio dominicano, con 130 especies de aves; y el Parque Nacional Sierra de Baoruca, que abarca una exuberante región montañosa alfombrada de orquídeas. El tercer parque de la zona comprende una isla al completo, situada en el centro del lago Enriquillo: el Parque Nacional Isla Cabritos, que acoge múltiples tipos de animales, pero la mayoría de visitantes se acercan para observar los numerosos cocodrilos.

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