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Dubrovnik
Ragusa (en ilirio, Dubrovnik) es una ciudad costera de Croacia ubicada en el sur de Dalmacia. Tiene una población aproximada de 43.770 habitantes. Es uno de los centros turísticos más importantes del mar Adriático. Se la conoce como "la perla del Adriático". Capital del condado de Dubrovnik-Neretva. Dubrovnik es una ciudad rodeada de murallas y fortificaciones, al pie de una montaña que cae a pico sobre las del Mediterráneo.

En 1979, la ciudad vieja de Ragusa (el recinto amurallado) fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO; la declaración fue ampliada en 1994.

Datos Generales
La ciudad, conocida antiguamente como "República de Ragusa", se mantuvo durante siglos como una ciudad-estado independiente (su lema era "Libertas" o libertad) frente a los poderosos venecianos al norte y los otomanos al sur gracias a hábiles pactos y negociaciones que hubieran enorgullecido al mismísimo Maquiavelo. Sus orgullosos ciudadanos presumen de que los muros de la ciudad nunca han sido derribados, aunque la moral de sus ciudadanos fue puesta a prueba durante el invierno de 1991-1992, cuando paramilitares serbios y montenegrinos, apoyados por el Ejercito Nacional de Yugoslavia, sitiaron una ciudad sin valor estratégico en un acto de barbarie cultural que hizo que toda Europa se pusiera de parte de la causa croata.

Hoy en día, las únicas huellas que quedan del asedio son los tejados de las casas, fácilmente identificables por su nuevo color (la cantera local cerró antes del asedio), el nuevo cartel que indica la entrada a la ciudad antigua y las marcas de algunos proyectiles. En la actualidad, los visitantes están volviendo en masa a la ciudad; durante la temporada alta, la ciudad rebosa de turistas y pasajeros de cruceros, al mismo tiempo que un creciente número de ciudadanos del resto de Europa invierten en inmuebles en este idílico rincón del Adriático.

Si bien la ciudad-antigua, rodeada de murallas, es bastante pequeña. Dubrovnik en su conjunto se extiende hasta bastante lejos, ocupando las laderas de las montañas, hasta el mismo borde del mar, y desbordándose hasta las penínsulas que la rodean, hacia el norte hasta Lapad y los suburbios de Gruz, el barrio del puerto nuevo (3 km al norte del casco antiguo). Al sur, la montaña cae tan bruscamente sobre el Adriático que es imposible que la ciudad se extienda en esa dirección. La moneda oficial es la Kuna y el idioma oficial el croata.

El clima es mediterraneo. En la costa del Adriatico en invierno tienen una media de 10 grados centígrados y en verano 26 grados. La media anual de lluvia es 790 mm.

La hora local es GMT+1, la electricidad utilizada de 220 Voltios a 50Hz y para los pesos y medidas utilizan el sistema métrico.

De Compras
La mejor zona para comprar es la ciudad antigua, pero la mayoría de los establecimientos están destinados a turistas y por tanto tienen precios bastante elevados. Las tiendas abren normalmente a las 09.00 y cierran alrededor de las 19.00 ó las 20.00, aunque las horas de apertura suelen ser imprevisibles durante los meses de invierno. La mayoría de las tiendas se concentran en el Stradun. Sin embargo, es aconsejable aventurarse en el laberinto de calles al norte y al sur de esta vía principal para encontrar algunas sorpresas. En el mercado diario de Gunduliæeva Poljana se vende principalmente fruta y verdura fresca, aunque en ocasiones es posible encontrar encajes artesanales y otros recuerdos originales como joyería de oro y plata, miel casera y artículos de madera.

Para Visitar
El encanto de Dubrovnik reside en el antiguo barrio de Stari Grad, la ciudad vieja, con sus pavimentos de mármol, sus empinadas calles adoquinadas, sus casas altas, conventos, iglesias, palacios, fuentes y museos, todos tallados en la misma piedra de tonalidad clara. La antigua muralla, remodelada junto al casco antiguo tras el terremoto de 1667, mantiene alejados a los conductores. Gracias a su ubicación en el extremo meridional de la costa adriática,

Las murallas de Dubrovnik, envuelven la ciudad antigua y limitan con los peñascos de piedra caliza al norte y con el Adriático y el puerto al sur. Fueron construidas entre los siglos XIII y XVI y han permanecido intactas hasta la actualidad. Probablemente se trate de la fortificación más hermosa del mundo; mide más de 2 km de largo y 25 m de alto, y cuenta con 16 torres. Ningún otro lugar ofrece un paisaje como éste. Un paseo alrededor de la muralla supone uno de los mayores placeres que aporta esta ciudad.

La Placa o Stradun, es una travesía que se extiende desde la parada de autobús que se encuentra en el exterior de la puerta del pilar hasta la torre del reloj, al otro lado de la urbe. Casi al final esta el Palacio del rector, construido en 1441, era el antiguo hogar del rector de la ciudad. Al contrario que muchos déspotas de la época, el mandato del rector en la democrática Ragusa tenía una duración limitada y durante este periodo no podía abandonar el palacio salvo para realizar algún viaje oficial. Este palacio es ahora un museo con habitaciones amuebladas, pinturas barrocas y exposiciones históricas.

En el interior de la puerta del pilar esta situado el monasterio franciscano, el complejo incluye la Iglesia de San Francis, un templo de una sola nave, y el Museo del Monasterio, en el que se exponen objetos relacionados con el monasterio. Destacan el elegante claustro románico, su Tesoro de reliquias y una farmacia de 1317 que lleva despachando desde 1391.

Otros lugares de interés en Dubrovnik son: El Palacio Sponza. Edificio de estilo gótico veneciano y renacentista, cuenta con un magnífico patio donde se realizan exposiciones y conciertos. Es uno de los pocos edificios que se mantuvieron en pie tras el devastador terremoto de 1667. Este palacio del siglo XIV solía hacer las funciones de aduana y casa de la moneda de la ciudad-estado. Hoy en día, alberga los archivos estatales y un pequeño museo dedicado a los que murieron defendiendo la ciudad durante el asedio de 1991-1992.

Iglesia de San Blas. Este templo de estilo barroco italiano, está coronado por varias estatuas de santos. Está dedicada al santo patrón de la ciudad y se encuentra en el punto en el que Stradun se abre a la Plaza. En su interior se expone una maqueta que muestra la apariencia de la ciudad antes del devastador terremoto del siglo XVII. En febrero, una procesión multitudinaria venera al santo, patrón de la ciudad.

Catedral. La leyenda cuenta que la catedral original fue construida por Ricardo Corazón de León como señal de agradecimiento a Dios por haberle dejado sobrevivir a una violenta tormenta en la costa de Dubrovnik. El edificio barroco, situado en Pred Dvorom, dispone de tres naves laterales y una enorme cúpula que domina el perfil de la ciudad. El altar Mayor está presidido por La Asunción de la Virgen, de Tiziano. Junto a la iglesia está el Tesoro, con unos 200 relicarios antiguos de fina orfebrería.

Puerta Ploce. Es una de las entradas al barrio histórico y al puerto Viejo y uno de los extremos de la ruta de las murallas: 1.940 metros de longitud que pueden recorrerse por encima en una hora.

Fuente de Onofrio. Del siglo XV, en ella se lavaban los visitantes cuando entraban en la ciudad.

Cerca de Dubrovnik se encuentran varias islas que pueden servir de refugio para buscar más tranquilidad. La Isla más destacada es la Isla Lokrum. Está designada como Parque Nacional y en ella podemos visitar un Monasterio Benedictino de la época medieval. Escapada a Cavtat. Veinte kilómetros al sur de Dubrovnik, este pueblo recuerda al Saint Tropez de los años 60. Su sombreado paseo marítimo es una línea de cafés y restaurantes frente al puerto, donde se mezclan yates y barcos de pescadores. Las callejuelas del pueblo se empinan entre capillas y patios con higueras hasta el espléndido mausoleo del escultor Mestrovic. Las islas Elaphite. Sólo tres de ellas están habitadas: Kolocep, Lopud y Sipan. Un ferry las une con Dubrovnik. Son ideales para sestear en sus pequeños pueblos, deambular entre los vestigios de un pasado glorioso, palacios y conventos, y perderse por los senderos que cruzan sus fragantes pinares hasta playitas de arena prácticamente vírgenes.

Formalidades
Los ciudadanos de la Unión Europea no precisarán visado para estancias de hasta tres meses, salvo que vayan a realizarse actividades económicas remuneradas. Los oriundos de Argentina, Chile, Ecuador y Uruguay,ademas de UK, USA, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Israel e Irlanda tampoco precisarán visado si su permanencia en el país no supera los 90 días.

No hay limites en la cantidad de divisas que se pueden introducir en el país. Tampoco los hay formalmente en lo que respecta la cantidad de divisas que se puedan sacar del mismo.

Restauración y Diversión
Las aguas del Adriático cercanas a Dubrovnik tienen muy buena fama para la práctica del submarinismo. En la ciudad, varias agencias ofrecen cursos y salidas especiales. Un ferry conecta Dubrovnik con la isla Lokrum, que cuenta con playas de aguas prístinas.

En la gastronomía abunda el aceite, como en los deliciosos burek, un pastel cocinado a partir de capas de carne o queso y piroska, una rosquilla de queso procedente de la región de Zagreb. La costa adriática ofrece un marisco excelente; los platos regionales incluyen las gambas fritas, el prstaci (marisco) y el brodet dálmata (diversas variedades de pescados guisados con arroz). Tierra adentro, sobresalen especialidades como manistra od bobica (judías y sopa de maíz) o struckle (bollitos de requesón). Prácticamente todas las regiones producen sus propias variedades de vino.

Excursiones
Zagreb. La capital de Croacia desde 1557 todavía conserva gran parte de su casco medieval. La ciudad sufrió un bombardeo en 1995, pero los daños fueron leves y la recuperación ha sido rápida; sus habitantes han recuperado sus costumbres y gozan de nuevo de la urbe. Aún permanecen cerrados numerosos museos, algunos para renovarlos.

Los dos capiteles gemelos neogóticos de la catedral de San Esteban se construyeron en 1899, pero aún se pueden descubrir restos de la antigua catedral medieval que se encontraba anteriormente en su lugar. Son especialmente interesantes los frescos del siglo XIII, la sillería renacentista, los altares de mármol y el púlpito barroco. Desde la torre de Lotrsac, al noroeste del centro histórico, puede disfrutarse de una vista panorámica de 360° de la ciudad; otro punto de interés ineludible es el Muzejski Prostor, que ofrece espléndidas exposiciones de arte. También se encuentran en la zona la iglesia de San Marcos, con esculturas de Iván Mestrovic y sus coloridas tejas; el Museo de Historia Natural, el Museo Histórico de Croacia y el Museo de la Ciudad, emplazado en un antiguo convento.

La parte baja está formada por una considerable variedad de museos: el Pabellón de Exposiciones alberga muestras temporales de arte contemporáneo; la Galería Strossmayer conserva pinturas de los antiguos maestros y una vetusta inscripción en croata, el Museo Arqueológico dispone de artefactos prehistóricos y medievales, además de momias egipcias y cuenta, en la parte trasera, con un jardín ornamentado con esculturas romanas.

Al Oeste se encuentra el Museo Mimara, una de las mejores galerías de arte de Europa. Alojada en un edificio neorrenacentista, conserva la colección privada de Ante Topic Mimara, quien donó a su ciudad natal miles de objetos de incalculable valor. El principal atractivo lo constituyen las pinturas italianas, españolas y holandesas, pero también ofrece muestras de cristalería, escultura y arte oriental. Otra maravilla de Zagreb la constituye el Mirogoj, emplazado al Norte, uno de los cementerios más hermosos del continente donde reposan soberbios mausoleos; la disposición del recinto sigue el estilo inglés y está cercado por una arcada de estilo neorrenacentista del siglo XIX.

Split. Situado 150 km al norte de Dubrovnik, Split aparece como el centro de la provincia de Dalmacia. Se trata de la ciudad más grande de la costa adriática croata. Fue fundada en el siglo IV, cuando el emperador Diocleciano, conocido por su costumbre de arrojar a los seguidores de Jesús a los leones, construyó su palacio de verano. Cuando los bárbaros abandonaron la vecina colonia romana de Salona, muchos de sus habitantes huyeron a Split y se escondieron detrás de los altos muros del palacio. Split se ha convertido en una ciudad industrial, pero su casco antiguo, la alegría que se respira y la gran cantidad de lugares de interés que ofrece hacen de ella una de las urbes más fascinantes de Europa.

El palacio de Diocleciano se alza como uno de los restos de arquitectura romana más impresionantes del mundo. En realidad, se trata más de una fortaleza que de un palacio; su muralla medía antiguamente 215 por 180 m y, en su interior, se encontraban la residencia imperial, los templos y un mausoleo. Todavía se puede apreciar el vestíbulo del palacio original, la plaza con su columnata, el templo de Júpiter y los restos del mausoleo de Diocleciano, ahora convertidos en catedral. En el exterior permanecen algunos edificios medievales, entre ellos el Ayuntamiento del siglo XV. Se podría pasear durante horas por el complejo histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1979, y donde la animada vida diaria parece desarrollarse en un museo al aire libre.

El Museo Marítimo, uno de los más interesantes de la urbe, está situado en el interior de una fortaleza del siglo XVII. Alberga una gran colección de mapas, artefactos y maquetas. También merece la pena visitar el Museo Arqueológico ; parte de su colección se expone en el exterior. La Galería Mestrovic posee una colección extensa y muy bien organizada del escultor croata más importante.

Rovinj. La tranquila Rovinj resalta por ser una ciudad pintoresca de calles adoquinadas en la costa de Istria, una península en forma de corazón situada al Noroeste, en la frontera con Eslovenia. La población está circundada por colinas boscosas y pequeños hoteles; las trece islas boscosas del archipiélago de Rovinj ofrecen un maravilloso escenario marino. Este activo puerto pesquero está situado a poca distancia de navegación del histórico puerto italiano de Trieste, lo que explica la presencia de una considerable comunidad italiana.

La catedral de Santa Eufemia domina la urbe desde sus 57 m de altura, y está considerado el edificio barroco más grande de Istria. Fue construida cuando Rovinj servía de baluarte para la flota veneciana. Los restos de Santa Eufemia se trasladaron desde Constantinopla en el año 800 d.C., quinientos años después de que fuera martirizada; cada 16 de septiembre los devotos se reúnen alrededor de su tumba.

El acuario de Rovinj, de más de un siglo de antigüedad, alberga una excelente colección de fauna marina local, incluidos el venenoso pez escorpión y anémonas de muchos colores. El parque forestal de Punta Corrente, al Sur, resulta un lugar idóneo para nadar y contemplar el mar.

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